jueves, 4 de septiembre de 2008

POEMAS DE EUSTOQUIO SILVA

SI ALGÚN DÍA
a Ana Enriqueta Terán

alguien por azar
descubre un poema tallado con mi nombre
y la llama adormecida de su alma con ritmo
armonioso se levanta


Si algún día


alguien su fracaso
prosterna ante el altar de luz de su conciencia
y su oscura carne como el vuelo de un ángel
por el cielo resplandece

Si algún día

alguien lograra
colmar la vaciedad del que vive solo en compañía
o del que llora siempre en soledad
entonces
habrá valido la vida esta Casa de Hablas.


DESCONOZCO A QUIEN SALUDA MI CUERPO
cuando conmigo anda por calles nocturnas.

En la acera opuesta resuenan pasos
caminan un tiempo distinto.

Traspasar el umbral de una puerta
que no está allí sino en la memoria propongo:
siento cómo se evade en medio de un frío silencio.

Desconozco a quién saluda mi cuerpo
en esas noches tan llenas de ausencias.

Del libro: Variaciones del paisaje (2006)


DE SUS OJOS BEBE LUZ
Siente
como ensancha su agitado pecho.

De sus ojos bebe luz.

Haz que su boca pronuncie la frase prohibida
pues saber debe que aun pertenece
al mundo saboreado de la carne.


ALTIVA PERRA LAME MI CUERPO
La que dice ser y no es
viste traje taciturno.

Firme la mirada
ante el follaje de mis ojos se descubre.

Para desorientar el viaje de mis manos
altiva perra lame mi cuerpo
entonces las palabras son saliva.

La que dice ser y no es
en verdad no teme al olvido.

Del libro: Silencio cifrado (2007)

Eustoquio Silva.(San Felipe, Yaracuy, 1941). Licenciado en Relaciones Industriales. Profesor de la Universidad de Carabobo entre 1976 y 1982, así como en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel), desde 2001. Ha publicado los poemarios Árbol de siempre (La Tuna de Oro, 2002) Variaciones del paisaje y otros poemas (2006) y Silencio cifrado (El Perro y La Rana, 2007), así como la plaquette Y se hizo bosque (Viento del Sur Editores, 2004). Poemas suyos aparecen en Poesía yaracuyana, de Pedro Antonio Vásquez (1978); Antología de poesía yaracuyana, de Orlando Barreto (1983), y Voces del paisaje (Ateneo de San Felipe, 2004). Ganador en el Certamen Mayor de las Artes y de las Letras promovido por el Consejo Nacional de la Cultura (Conac, 2004 y 2006). Ha participado, como invitado, en la IV Feria Internacional del Libro Expolibro (UC, 2002), en el II Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores (UC, 2004), en el V Encuentro Internacional de Poesía (UC, 2006) y en la III Feria Internacional del Libro de Venezuela, Filven (2007).

jueves, 14 de agosto de 2008

Poema de Alfredo Zabala (Fragmentos)

Señor cuando yo muera

Señor,
Cuando yo muera abrígame con tu amor,

Para que mi perenne partida
No la enloden mis heridas.

Que mis caminos sean nubes de blancura
Para que expurgue de mi alma todas mis amarguras.

Y mis poemas de tétrica soledad
Encuentren en el cielo su libertad.

Al igual que yo, que se suelten de las cadenas
Para que asciendan al cielo libres de penas.

Señor,
Cuando yo muera
Voy a llevarme de mi madre su dolor.

Para enjuagar mi faz
Con cada unas de sus lágrimas
Y sentir la frescura de su amor solaz.

Que sienta que la muerte,
No es un adiós, solo es un hasta luego,
Es un lugar donde el amor se hace más fuerte.

Señor,
Cuando yo muera,
Con toda mi alma quisiera
Llevarme de mi hijo un pedacito de su amor.

Decirle que su padre fue un frustrado poeta.
Poeta que la felicidad jamás encontró,
Y en su propio dolor se enclaustro
Para vivir el dolor que aun lo atormenta.

Que mi alma ha renacido
A la verdadera vida,
Solo han fenecidos
Mis crueles heridas.

Que no hay madero que cargar
Sobre los hombros lacerados.
No hay que caminar
Por los caminos llenos de pérfidos.

Que el amor a la vida
Es la verdadera muerte.
Esto que llaman vida
Es un mundo de indolentes.

Señores,
Cuando yo muera,
Quiero ver a mí alrededor,
Gentes, vertiendo lágrimas de amor,
Para sentir el amor de alguna manera.

A plena aurora
Yo plasmare en mi faz la alegría,
Para oír de la gente a cada hora
Que en mi yerta faz aun mora
Mi loca fantasía.


Que cuenten la historia
De quien yace en la urna,
Que digan que yo disfrace mi melancolía,
Con la falsa alegría,
Mi vida fue una cruel condena.

Señor,
Cuando yo muera y venga la que le di mi amor,
La que enterró en mi pecho el puñal,
Que entre al luctuoso salón
Para que al verme sienta en su corazón
Un amor que no conoce final.

Que contemple mi sonrisa media yerta
Y mi dolor, al que a ella aun atormenta.
Que mi indeleble amor y mi dolor inmortal
No lo empañe con sus lágrimas necias,
Porque al sentir de nuevo su hipocresía
Removerá en mi pecho el puñal.

Que recuerde solo cosas bellas
Para que sus ojos se lustren cual rutilante estrellas,
Y yo, pueda entrar a lumbral.
Que enfrente con dignidad sus karmas
Y libere el pecado de su alma,
Y al amor, de su dolor mortal.

Como un último ruego,
Que solo me diga hasta luego.
Que me despida con una sonrisa llena de bondad,
Para que abrigue de esperanza al amor
Y no se marchite como la flor,
Y lo encuentre remozado, más allá de la eternidad.

Alfredo Zabala. poeta de San Joaquin. Miembro fundador de la Fundación de poetas de San Joaquin. Este poema esta en su libro LETRAS Y VOCES (2006) publicado por Editorail Nuevo Ser, BuenosAires, Argentina.

jueves, 17 de julio de 2008


niños jugando
en el camino
hombres que pasan

y no los ven

arenita molida
y dura como
la vida
palabras
que no sé

de dónde

Yisbel Navas (Morón, 1995) Estudiante del 8° grado de educación básica. Participó en la Antología poética El silencio del agua (2006), Ed. Secretaría de Cultura Carabobo, compilada por Arnaldo Jiménez. Estos poemas pertenecen a su primer pemario inédito.






VALENCIA DE SAN SIMEÓN EL ESTILITA: UNA CIUDAD ILETRADA


VALENCIA DE SAN SIMEÓN EL ESTILITA: UNA CIUDAD ILETRADA
José Carlos De Nóbrega
Fotografía de Wilfredo Hernández (El Carabobeño)


Nuestra ciudad adolece no sólo de políticas editoriales –muy a pesar de ser enclave de magníficos poetas-, sino también de toda posible representación iconográfica, mítica y musical. Ha sido presa fácil de urbanistas ignorantes, mercaderes de feria y politiqueros de la más kitsch imaginación. Qué se puede esperar de una urbe huérfana de discurso arquitectónico. Además de la cuadrícula decadente que llamamos plaza Bolívar –si bien los zopilotes se birlaron una de las águilas del conjunto escultórico central, San Simeón se mantiene aún en las alturas haciendo puñetas en dirección a Occidente-, no nos compadecen sus referencias más comerciales y fetichistas: El espejo estúpido que es la Torre Da Vinci, el juego de mesa apellidado Sambil en el remedo de un templo votivo de consumidores compulsivos, la escenografía distópica del Big Low Center; peor aún se combate la inseguridad poniendo entre rejas los pocos espacios abiertos que quedaban acá, las plazas y las calles (a tal respecto, es insufrible la Urbanización El Trigal, paradigma de un ámbito claustrofóbico presidido por la histeria de una clase media decadente). Ya no se queman libros que importunen a la rancia Valencianidad: no es políticamente correcto, simplemente no se publican o, mejor aún, son destruidas las tripas por la incompetencia e indolencia de un funcionariato inculto, embebido en la era de Acuario, la demagogia cultural (esto no es más que mero exhibicionismo) o el dar piruetas marciales ante un Buda fofo y soso sobrealimentado por las transnacionales del dinero y de la futilidad académica. O los volúmenes no se distribuyen y se consignan en casas muertas, para prevenir de una trombosis a la clase académica y política que no puede ver tanta letra junta. Añoramos la lengua y la iconoclastia de un Luis Augusto Núñez agarrando el culo de godos y arzobispos; no el guayoyo dulzón de José Napoleón alabando los dorados rulitos de una de las Maldonado, pues es virtud teologal agradecer su Doctorado Honoris Causa que es igualito al Oscar de la mercachifle Academia. La música es impuesta por Bonchona FM o los caprichos del gobernante de turno (cuadrar a martillazos una marcha en la cadencia monocorde de la gaita de furra y tambora, el estridente gillfest o el perreo del reaguetón en esos templos guturales del transporte público). Nos parece más válida la propuesta plástica de las camioneticas que vincula así nomás la ternura de los cariñositos y la esquizofrenia del monstruo de Tazmania, que el complaciente y acomodaticio discurso de Vladimir Zabaleta en la composición del retrato de la godarria valenciana; vindicamos a Cristóbal Ruiz y las sardinas fritas de la Guairita aliñadas con Polar, antes que esos horrendos caballos que galopan por la autopista en dirección a Guacara. De las efigies de los politicastros de hoy que se estampan en vallas, diarios, sillas de ruedas, muebles de plástico, dispensadores de agua, preferimos no hablar.

Definitivamente, nos queda rayar las paredes de los cagaderos como alternativa escritural libertaria.

viernes, 4 de julio de 2008

Poemas de María Virginia Pérez Só

ARS POETICA:
Envolvi mi atmosfera

con temor y rigidez

pensando qué decir o cómo decirlo
pero nada fue
nada sucedió
mejor es callar...


NOVIEMBRE

La normalidad del engaño
calló en tí
dándome
de servir
en jeringas asperas
la amarga saliva
de otras bocas
y no me miras
No más presente
ni futuro..
sella así
que seré el naufragio
qué arena movediza
va consumiendo mi pecado.

María Virginia Pérez (Valencia, 1980) Artista Plástico y escritora. Estudió en la Escuela de Artes Arturo Michelena. Ha realizado talleres de pesía y ensayo. Estos textos pertenecen a su libro inédito Verdades de una prisaria exiliada.

martes, 1 de julio de 2008

Poemas de Jose Antonio Galindo





José Antonio Galindo Jiménez (Valencia, 1979) Economista. Ha participado en actividades de desarrollo e investigación económica en dievrsos institutos del país. Realizó talleres de creación poética en la Universidad de Carabobo y en el Ateneo de Valencia. Inicio de Movimiento es su primer poemario aún inédito.